The best Arsenal players Wenger era weren’t just footballers — they were gods who bled for the badge during the golden, gut-wrenching, glorious Wenger Era. El adicto al Arsenal no sólo lamenta la traición y los sueños rotos, sino que también celebra a los dioses que sangraron por el escudo durante la dorada, desgarradora y gloriosa Era Wenger.
Estos son los jugadores que no sólo vistieron la camiseta, sino que la definieron. Los que te hicieron gritar, llorar, dar puñetazos al aire y reproducir los clips de YouTube hasta las 3 de la mañana mientras murmurabas,
“Qué tiempos aquellos...”
Vámonos.
Thierry Henry - El Rey. Sin debate.
¿Por qué? El pavoneo, la elegancia, la despreocupación. Anotaba goles como si fuera un trabajo fácil.
Momento favorito: Ese gol en solitario contra los Spurs, corriendo desde su propio campo.
Segundo momento favorito: Esto. Sólo esto.
No sólo marcaba goles. Contaba historias con los pies.
Dennis Bergkamp - El artista del hombre de hielo

¿Por qué? Hacía que el fútbol pareciera jazz. Gracia, precisión y un cerebro dos pasos por delante.
Momento favorito: ESE giro y gol contra el Newcastle. Ya sabes cuál. El que rompe la física.
Si Enrique era el rey, Bergkamp era el arquitecto del reino.
Patrick Vieira - El general del mediocampo
¿Por qué? El ejecutor. El latido del corazón. El líder de los hombres. Se enfrentó a Roy Keane como Zeus contra Hades.
Momento favorito: Su último gol con la camiseta del Arsenal: el penalti de la victoria en la final de la Copa de Inglaterra de 2005.
No sólo jugaba en el centro del campo, era su dueño. Entró como si fuera su casa.
Cesc Fàbregas - El prodigio antes de la caída
¿Por qué? Te hizo creer de nuevo post-Invencibles. Visión como un vidente.
Momento favorito: El gol contra los Spurs segundos después del saque inicial.
El primer desengaño. ¿Pero antes de eso? La magia.
Alexis Sánchez - El petardo
¿Por qué? Brillante, implacable, como un cohete. Nunca dejó de correr, nunca dejó de intentarlo.
Momento favorito: El gol en la final de la FA Cup contra el Chelsea (2017).
Jugó como si tuviera un sitio donde estar y dos goles que marcar antes de marcharse.
Sí, sí, también está en Los archivos del traidor - y con razón. Pero antes del piano, antes del United disasterclass... era eléctrico. Y nos encantó mientras duró.
No son sólo nombres.
Son recuerdos grabados en el ladrillo de Highbury, ecos en el Emirates, susurros en los cánticos que aún hoy se entonan.
No nos dejaron demasiado pronto. Se fueron cuando lo dieron todo. Y eso es lo que los hace grandes
No me hables de mercaderes de plata que se hundieron al primer tambaleo.
Estos muchachos eran más que jugadores: eran poesía en movimiento, acero en la columna vertebral y la razón por la que me enamoré del fútbol.
Arsenal para siempre. Forever Legends.





