El Manchester United vuelve al futuro.
Manchester United appointed Michael Carrick as manager, turning a three-game “what if” into the real thing. Out of ideas and drunk on nostalgia, Peak United celebrates this ironic return.
Gustave Flaubert once wrote that anticipation is the purest form of pleasure. Now that Michael Carrick appointed Manchester United manager, fans are wondering if his measured approach will bring calm to Old Trafford. The most reliable kind. Reality, he argued, will always disappoint, but the things that never happened to you would never dim…they would always be engraved in your heart with a sort of sweet sadness. Now, we’re not saying Jim has Madame Bovary on his nightstand, but he must be channeling Flaubert. How else do you explain this Marty McFly moment, firing up the DeLorean and hurtling back to resurrect the greatest managerial stint in Manchester United history?
Tres partidos. Dos victorias. Uno de ellos contra el Arsenal de Arteta (me pregunto qué habrá sido de ellos). Y así, sin más, se acabó el reinado. Jim no puede haber sido el único en preguntarse, ¿y si...? Pues no te lo preguntes más. Michael Carrick es ahora el entrenador del Manchester United Football Club. Y no sólo por tres partidos. Eso creemos.
Lo anunciamos. No de una forma vaga, del tipo “tal vez hagan esto”, sino de una forma profética, proclamada en la web. Las señales de advertencia estaban por todas partes. Lo escribimos, lo gritamos, de alguna manera lo manifestamos en el éter: El Manchester United intentaría sustituir a Ruben Amorim con el reparto de la superposición, o, una antigua leyenda. Se decantaron por lo segundo. Michael Carrick se impuso a Ole, Ruud van Nistelrooy, Tom Cleverley, Darron Gibson y Bebé.
El club que no pudo encontrar una columna vertebral para el centro del campo después de Michael Carrick, que quemó a los tácticos como pañuelos en una tormenta, ha nombrado ahora al mismo Michael Carrick que, irónicamente, fue el centrocampista que les ha faltado todo el tiempo. Es como destrozar la casa buscando las llaves del coche, sólo para darte cuenta de que han estado en tu bolsillo todo el tiempo, y ahora te llevan al trabajo.
Carrick no es precisamente un comodín. En el Middlesbrough construyó un equipo que practicaba el tipo de fútbol moderno que el Manchester United lleva años anhelando: tranquilo, paciente, con mucha posesión, intercalado ocasionalmente con transiciones fulgurantes y ataques rápidos. Cada pase medido, cada toque deliberado. Y sí, su equipo del Middlesbrough acabó siendo víctima de la ley de los rendimientos decrecientes. Los goles no siempre llegaban al final de su etapa allí, pero es difícil saber en qué medida se debía a la rotación de jugadores, ya que los mejores talentos se marchaban.
¿La esperanza? Que con una plantilla más dotada técnicamente, un poco más de estabilidad y menos dolores de cabeza inducidos por el club (ojalá), el enfoque mesurado de Carrick pueda trasladarse bien a Old Trafford. Su primera etapa como interino no estuvo nada mal, ¿verdad? Unas cuantas victorias, un puñado de empates a cero, un soplo de calma en un mar de histeria en Old Trafford.
Para bien o para mal, la salida del Middlesbrough es ahora una entrada en el United.
Bienvenidos al próximo capítulo. Es irónico. Es caótico. Y, por supuesto, es el Manchester United.











